«POR FAVOR, QUE SEA GOL…»
Durante las primeras semanas del Mundial, Ferran Torres fue uno de los jugadores más cuestionados de España. Tras una ocasión fallada frente a Arabia Saudí, las redes sociales se llenaron de un mismo mensaje: «Por favor, que sea gol…». Era el deseo de miles de aficionados que querían volver a ver sonreír a un futbolista que nunca dejó de intentarlo.
La vida, sin embargo, tenía otros planes.
Ese gol nunca llegó en aquel partido. Pero cuando el destino volvió a poner el balón en sus pies, eligió el escenario más grande posible: la final de la Copa del Mundo. En la prórroga, Ferran marcó el tanto que convirtió a España en bicampeona del mundo y escribió para siempre su nombre en la historia del fútbol español.
A veces, el fútbol tarda en recompensar a quienes nunca dejan de creer. Y cuando lo hace, la recompensa puede ser eterna.













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